["American Journal of Biological Anthropology, Volume 190, Issue 3, July 2026. ", "\nABSTRACT\n\nObjectives\nThis study explores how perceived safety influences sleep quality among Wixárika individuals in Mexico. We compared the sleep quality of those living in a rural town in northern Jalisco with those living in the Guadalajara Metropolitan Area (GMA). We aimed to assess differences in perceived safety, model its association with sleep outcomes, and test for gendered effects.\n\n\nMethods\nSleep was measured using actigraphy and surveys. Perceived neighborhood safety (PNS) was measured with survey items. Sleep outcomes included efficiency, fragmentation, wake after sleep onset (WASO), self‐rated quality, and daytime dysfunction. Analyses used Mann–Whitney U tests, linear mixed effects models, and logistic regression.\n\n\nResults\nOur sample included 127 participants. In the rural location (n = 61), the mean age was 38.02 years (SD = 12.18, range = 18–65), with 72.13% comprised of women. In the GMA, the mean age was 29.59 years (SD = 8.43, range = 18–57), of whom 65.15% were women. PNS was significantly higher in the rural town than in the GMA. Gender moderated the association between PNS and sleep quality, with women showing improved sleep quality with greater PNS. Poorer mental health predicted lower sleep quality in rural participants and greater odds of daytime dysfunction in urban participants.\n\n\nConclusions\nIn our analyses, living in urban contexts is associated with reduced perceived safety, which interacts with gender to shape sleep. Women's sleep appears to be particularly sensitive to perceived safety, reflecting broader intersecting vulnerabilities and health inequities faced by Indigenous migrant women. Policies addressing housing and neighborhood safety, alongside culturally grounded supports, may improve sleep health in these communities.\n\n\nRESUMEN\n\nObjetivos\nEste estudio explora cómo la percepción de seguridad influye en la calidad del sueño entre individuos Wixaritari en México. Comparamos la calidad del sueño de quienes viven en un pueblo rural en el norte de Jalisco con aquellos que viven en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG). Nuestro objetivo fue evaluar diferencias en la percepción de seguridad, modelar su asociación con los resultados de sueño y probar efectos diferenciados por género.\n\n\nMétodos\nEl sueño fue medido mediante actigrafía y encuestas. La percepción de seguridad vecinal (PNS) se midió con preguntas de encuesta. Los resultados de sueño incluyeron eficiencia, fragmentación, vigilia después del inicio del sueño, calidad autoevaluada y disfunción diurna. Los análisis emplearon pruebas U de Mann–Whitney, modelos lineales de efectos mixtos y regresión logística, controlando por edad, salud física y mental autoevaluadas, y tiempo en cama.\n\n\nResultados\nNuestra muestra total incluyó 127 participantes (edad media = 33.64 años, DE = 11.19; rango = 18–65), de los cuales el 68.5% eran mujeres. En la localidad rural (n = 61), la edad media fue de 38.02 años (DE = 12.18, rango = 18–65), con un 72.13% de la muestra compuesto por mujeres. En la ZMG, la edad media fue de 29.59 años (DE = 8.43, rango = 18–57), de los cuales el 65.15% eran mujeres. La percepción de seguridad fue significativamente mayor en quienes habitan en comunidad rural que en la ZMG. El género moderó la asociación entre la seguridad percibida y las métricas de calidad del sueño en las muestras urbanas, y las mujeres mostraron una mejor calidad del sueño a medida que aumentaba la seguridad percibida. Una peor salud mental predijo un sueño más fragmentado y menos eficiente en los participantes rurales, y mayores probabilidades de disfunción diurna en los participantes urbanos.\n\n\nConclusiones\nEn nuestros análisis, vivir en contextos urbanos se asocia con menor percepción de seguridad, lo cual interactúa con el género para moldear los resultados del sueño. El sueño de las mujeres parece ser particularmente sensible a la percepción de seguridad, lo que refleja vulnerabilidades e inequidades en salud más amplias e interseccionales que enfrentan las mujeres indígenas migrantes. La salud del sueño en estas comunidades puede mejorar mediante políticas que atiendan la vivienda y la seguridad vecinal, junto con apoyos culturalmente pertinentes.\n\n"]